El conjunto pucelano
logró la permanencia en La Liga y disputará una temporada más en la élite
española. Sergio González y los canteranos, los pilares de la flamante gestión
de Ronaldo Nazario en la institución.
Real Valladolid tuvo el presupuesto más bajo en La Liga
2018/19. Apenas invirtió 800.000 euros (Rubén Alcaráz) en el mercado veraniego
para afrontar un nuevo periplo en la máxima división del fútbol español. La
baja más trascendental con respecto al grupo que consiguió el ascenso fue la de
Jaime Mata, el mega killer que se llevó todas sus luces a Getafe y luego a la
Selección. Llegaron Ünal, Cop y Daniele Verde en el fallido intento por
sustituirlo y he allí uno de los puntos más flacos del equipo en el curso: el
acierto en la definición. Aun así, la gestión de su entrenador Sergio González
tuvo vaivenes y picos que culminaron con la salvación a una fecha para culminar
la Liga.
A su vez, recién comenzada la campaña, Ronaldo Nazario
asumió como nuevo propietario mayorista del club. El brasilero compró el 51% de
las acciones, pero encomendó a Carlos Suárez Sureda continuar con las labores
administrativas. El inicio de la temporada fue atractivo: en los primeros 10
partidos, Valladolid consiguió cuatro victorias y cuatro empates y se posicionó
en la parte alta de la tabla de posiciones. En este marco, se determinó renovar
el contrato del entrenador Sergio González en una decisión que resultó
acertadísima. Los rendimientos de Fernando Calero (afianzado en pareja central
con Olivas), Nacho Martínez y Toni Villa (quien se lesionó en su mejor momento)
resplandecían. Sin embargo, entrado noviembre el equipo entró en la marea de
irregularidades que varios sufrieron durante La Liga.
La falta de eficacia fue el gran motivo para el descenso de
confianza en la plantilla, además de no lograr consolidar las buenas
presentaciones como visitante en el Zorrilla. Actuando como local, padeció
duras derrotas ante Leganés, Atlético, Rayo, Betis, Real Madrid, entre otros.
Justamente ante los equipos ‘grandes’ realizó buenos partidos, pero jamás pudo
arrebatar un punto. Cambios de esquemas y nombres no faltaron: se utilizó línea
de 3 defensores, se buscó con dos delanteros, jugaron más de 25 futbolistas
para enderezar el camino. En febrero y marzo tuvo una racha de seis juegos sin
ganar (5 derrotas) y recién en el remate de la temporada pudo salir de la
asfixia. Victorias claves ante Girona, Athletic y Rayo en Vallecas otorgaron la
calma a Sergio y sus muchachos.
La satisfacción del objetivo cumplido tuvo un grito tronador
en la Comunidad de Madrid. El abrupto bajón de Girona coincidió con el alza de
Valladolid, Levante y Villarreal. En el momento cumbre de la lucha, la unión
del grupo se manifestó en el campo y el Pucela se queda un año más en Primera.
Valladolid y la satisfacción del objetivo cumplido
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