En el Bernabéu, los Merengues despacharon 3 a
0 a un inerte Atlético con una actuación antológica de Cristiano Ronaldo. El 7 marcó hattrick y fue gran figura en la noche madrileña rumbo a Cardiff.
Y el choque
de ida de la semifinal de la Liga de Campeones de Europa resultó un juego de 90
minutos para Real Madrid, como lo había imaginado, elaborado, dictaminado y exigido Zinedine Zidane. Su mensaje llegó y la Casa Blanca barrió a un
pálido Atlético, un equipo desacreditado de su impronta beligerante y combativa,
para dar un paso gigantesco hacia la gran final en Gales.
En la
primera parte, Real Madrid demostró supremacía desde el pitazo inicial y a los
siete minutos ya ganaba 1 a 0 con el primer tanto de Ronaldo. El portugués conectó un centro poco ortodoxo de Casemiro y
elevándose ante el rascacielos montenegrino Savic, desniveló la serie. El
impacto fue demoledor para el conjunto de Simeone. Sin brújula, Atlético zozobró ante los embates de su rival y vio
correr el cuero al son de la orquesta Blanca, aunque hay que remarcar un cara a
cara solitario de Kevin Gameiro con Keylor Navas donde el tico reaccionó con
creces que pudo ser el emparejamiento. A excepción de esa opción, todo del
Madrid y el resultado a fin del primer tiempo quedó corto. Kroos manipuló a
gusto el ritmo del partido, Marcelo y Carvajal fueron flechas en sus
andariveles y la lesión del español, será un gran dolor de cabeza para el
equipo; y los circuitos dinámicos a uno y dos toques desequilibraron a
Atlético. Además, la sofocante presión
alta y el sentido de colaboración colectiva en toda esfera del juego forman
parte del ADN de Zidane.
En los “Colchoneros” sólo Antoine Griezmann interpretó la confrontación y demostró bravura. Y como nunca antes se notó en Simeone desesperanza
con sus jugadores. Realizando cambios nominales de pizarra el argentino aplomó
el partido en la etapa complementaria, aunque con dos nuevas apariciones de
Cristiano Ronaldo, se volvieron a evidenciar errores garrafales en el sentido
táctico y temperamental del Atético y el duelo parece sentenciado para el
cotejo en el Vicente Calderón.
El luso
tuvo su noche de ensueño y para quienes vociferan que “se borra en los partidos
claves”, se consagró como el máximo anotador en series de semifinales en la historia
de la Champions League superando a Alfredo Di Stéfano, otra gloria madrileña.
Ronaldo marcó siete goles en los últimos tres partidos en Europa para el Madrid
y recuperó su caudal goleador perdido en la fase grupal, momento en el cual dio
por terminada su llama, se vaticinó que su pólvora se había mojado. Sin el recorrido
de raya de años anteriores, Cristiano Ronaldo se evangelizó en el mejor
centrodelantero de la plantilla Real Madrid y comulga con gratitud cada cita con la red.
Vale
mencionar el buen partido hecho por Varane
y ofrecer un apartado especial para la gran labor del equilátero perfecto compuesto por Casemiro-Modric-Kroos. El
brasilero es un elemento esencial en esta contextura de Real Madrid aunque
peque por golpeador. Es el bombero ideal para apagar todos los incendios y libra
al croata y al teutón para que comanden la filarmónica. La expansión de Luka y
la exactitud de Toni forman un binomio supremo que será difícil de imitar en
los años por venir.
Un prodigioso Cristiano se apoderó de Madrid
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